PROPUESTA PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA DEL MOVIMIENTO 15-M

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PROPUESTA PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA DEL MOVIMIENTO 15-M

Mensaje  Egolandia el Sáb Jun 04, 2011 1:56 am

PROPUESTA PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA DEL MOVIMIENTO 15-M


1.- El M. 15-M se encuentra estancado por carencias de definición y operatividad. No reconocer esta realidad es un grave error que puede significar el agotamiento del caudal de energía reformadora que aportó a la vida pública española e internacional.
2.- Acercándonos ya a la tercera semana de vida, no hemos sido capaces de proponer a la sociedad sino nuestra indignación. Si queremos que la energía del movimiento produzca algún tipo de resultado práctico no podemos demorar ni un día más la toma de decisiones. La indignación por sí sola no es suficiente, no es constructiva.
3.- Es el momento de hacer a la sociedad una propuesta estructurada, con unos fines concretos a alcanzar. Necesitamos ampliar la base de nuestro apoyo ciudadano, lo cual es imposible sin una propuesta concreta, bien planteada y cuyo contenido esté asentado en la realidad que pretendemos cambiar.
4.- La propuesta que debemos hacer a la sociedad no debe ser un programa político que afronte todos los problemas sociales existentes. Nuestra propuesta debe encaminarse a la consecución de una regeneración democrática en la que tanto el poder político como el económico se supediten a la soberanía de los ciudadanos y que sean éstos los que decidan la política del Estado sin que puedan ser desoídos.
5.- El programa de regeneración democrática, sin excluir posibles ulteriores modificaciones, debe centrarse en:
A; La modificación integral del conjunto de leyes que conforman el actual sistema de participación política: ley electoral, régimen interno de los partidos, financiación de los partidos y sindicatos, iniciativas legislativas populares, referenda, etcétera.
B; La promulgación de una estricta legislación sobre praxis administrativa y buena gobernanza. Esta legislación debe incluir castigos severos en el código penal, prohibición por ley de la mentira en el ejercicio de cargos públicos, inhabilitación a perpetuidad por cualquier infracción, castigo del uso de los presupuestos públicos para fines partidistas (manejos de la publicidad institucional para influir en la línea editorial de los medios, por ejemplo), fiscalización más severa del uso del dinero público, prohibición absoluta de acumulación de cargos públicos remunerados, etcétera.
C; Instauración de un régimen político con auténtica separación de poderes. Para ello hay dos medidas esenciales, que no excluyen el desarrollo de otras: 1) elección separada de los órganos ejecutivos y legislativos en todos los niveles del Estado; 2) eliminación de la influencia de los partidos políticos en el Poder Judicial de modo que se garantice su independencia, contemplando incluso la posibilidad de que se realicen procesos de elección pública, como en la tradición anglosajona.
D; La emancipación política de la ciudadanía pasa por romper de manera taxativa los vínculos entre los grupos de presión económica y los poderes públicos. Los contactos entre ambos deben ser diáfanos y conocidos por la sociedad. La actuación secreta y los acuerdos tras las bambalinas entre representantes públicos y lobbys deben ser severamente castigados.
E; El Estado no debe intervenir en asuntos de moral individual. Cualquier intervención en ese sentido legitima a los ciudadanos para la desobediencia civil (sexualidad, religión, drogas). El M. 15-M promoverá una actuación neutral de los poderes públicos en asuntos de ética personal donde no se vean implicados terceros.
6.- Una vez se haya dado concreción a esta propuesta a la sociedad, el M. 15-M debe sin más demora llevarla a todos los ámbitos posibles para explicarla, en la creencia de que muchos sectores verán reflejada su aspiración de regeneración democrática.
7.- La estrategia política para la consecución de los fines anteriormente expuestos debe orientarse hacia los siguientes puntos básicos:
a) Presión a los poderes públicos, siempre civilizada, pacífica y legalmente, con manifestaciones, concentraciones, sentadas, etcétera. Debemos mantener una presencia constante en la calle con puntos informativos, cartelería, folletos y recogida de firmas.
b) Las iniciativas legislativas populares y la recogida y entrega de firmas para propuestas concretas son una de nuestras mejores bazas porque nos permitirá plantear nuestras propuestas en el centro mismo del problema con gran repercusión mediática.
c) Ampliación de la base social y apoyos externos. Se deben tocar todas las puertas, asociaciones, partidos, movimientos ciudadanos, personas relevantes, etcétera. En ningún caso se establecerán vínculos estables con ninguna asociación, particularmente partidista, pero abrimos las puertas del 15-M a cualquier individuo que respete nuestros fines e ideas básicas. Aceptaremos gustosos cualquier apoyo público que se nos dé (como han hecho algunos partidos de izquierdas) pero debemos esforzarnos en conseguir que sean equilibrados.
d) Establecimiento de una estrategia de comunicación e imagen clara y estructurada. Debemos abandonar la idea de que los medios de comunicación son nuestros enemigos porque, en realidad, son nuestros principales aliados. Los medios son nuestros interlocutores con la sociedad y cuidar este cauce hacia los ciudadanos es una obligación de cada uno de los miembros de M.15-M. Debemos asumir que la comunicación externa es vital y que por ello debe estar centralizada en la Comisión de Comunicación/Prensa. La imagen que debemos dar es clara, ciudadanos que quieren recuperar sus derechos políticos y que lo hacen de forma pacífica. Debemos ser amables y dar una imagen no agresiva pero sí firme de nuestra rebeldía. La agresividad, el radicalismo mal entendido, es una rémora para el Movimiento y debemos desembarazarnos del que haya todavía entre nosotros. Sería buena idea desarrollar una simbología que nos identificara ante la sociedad, especialmente si se van abandonando las acampadas (por ejemplo, el color blanco, la bandera blanca, globos blancos, etc).
8.- Los ocho puntos aprobados para su estudio por la Asamblea deben quedar limitados a asunto de debate interno abierto en una comisión creada a tal efecto. De sus deliberaciones saldrán sugerencias a la sociedad pero no fundamentos políticos. El M. 15-M no pretende constituirse en partido político ni aspira a sustituir a los partidos existentes. El régimen de partidos actual, con sus imperfecciones y con un grado alto de descrédito, sigue contando con gran apoyo entre la ciudadanía y no aspiramos a indicarles cómo tienen que gobernar ni con qué programas. Nuestra intención es clarificar y limpiar el terreno de juego y las leyes por las que se rige.
Por otra parte, los ocho puntos no pueden contribuir a la clarificación de una estrategia política ante la sociedad, dado que son vagos, contradictorios y aún están lejos de definición. Por lo tanto, como programa político deben quedar relegados ante la asunción de un programa de regeneración democrática.
9.- Creemos que las acampadas reivindicativas ya no van a durar mucho, por lo cual se hace necesaria una reorganización de la actividad del movimiento. El mantenimiento de la Asamblea es esencial, ya que es el corazón de nuestra existencia. Sin embargo, ésta ha de incrementar su rango de órgano político decisorio y, al mismo tiempo, reducir hasta hacer desaparecer sus características de plaza de desahogo de los ciudadanos. La Asamblea debe tratarse con el máximo de seriedad. La participación en ellas como ponente de propuestas debe ser formalizada con anterioridad. La participación espontánea se limitará al turno de ruegos y preguntas, fuera ya de la toma de decisiones políticas. Naturalmente, la participación como ponente será libre.
10.- No existiendo ya el entorno de la acampada, la dinámica de trabajo de las comisiones cobra una gran relevancia. El Comité de Comisiones debe tener una capacidad de decisión y autonomía mayor que la actual.
11.- El M. 15-M debe mejorar su operatividad interna e impedir las tácticas obstruccionistas. No deben admitirse minorías de bloqueo y vetos. Quien no se quiera sumar a las decisiones mayoritarias y a las normas observadas por todos es libre de abandonar el barco.

Egolandia

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